Cuando Paco llegó a nuestras vidas, mi madre, mi hermana y yo caminábamos solas desde hacía mucho tiempo.Juntas hemos pasado las mil y una, pero trotando al mismo paso y enlazadas por el cordón umbilical que a día e hoy nos sigue manteniendo unidas, se nos hace imposible pasar un día sin saber las unas de las otras ( y solamente nosotras sabemos lo que gastamos en teléfono a final de mes )...
Paco, apareció en un grupo de amigos de siempre y conquistó a mi madre con tan solo chasquear los dedos... de echo, siempre he pensado, que estaba escrito que debían conocerse... porque son tal para cual... como aquella media naranja que muchas personas andan buscando toda la vida.
Se tomaron de la mano, para ser buenos compañeros de viaje... y el nos quiso desde el primer momento como a hijas propias, dibujando para nosotras la figura paterna que tanta falta nos hacía ( aunque por aquel entonces pensáramos lo contrario... )
Tras superar los baches de los primeros encuentros, de la convivencia y hasta encontrar cada uno el sitio que nos correspondía alrededor de mi madre, hoy en día Paco es quien nos besa en la frente para que no nos preocupemos por nada.... y es el, junto al abuelo Ángel, quien capitanea este loco matriarcado... porque no solo tomó el timón de nuestras vidas, si no el de toda una familia de mujeres que le sigue como al auténtico flautista de Hamelin.
Ha pasado casi una veintena de años desde que nos acompaña en la aventura del día a día... y ha estado siempre a la altura de todas las circunstancias. Ojalá algún día le llegue a la suela del zapato... y sea tan buena persona como él.
... ¿Había dicho que este año habría dos bodas?... Pues añadir una mas... en el mes de Febrero acompañaremos a esta parejita de cincuentañeros adolescentes a firmar los documentos que les nombraran oficialmente marido y mujer....
Aunque para ser sincera... hace infinidad de años, que ellos ya se consideraban un sólido matrimonio. Son el motor de nuestras vidas.


