Para los niños de "El cuarto hocico"

Ayer por la tarde, descubrí en un programa la labor de "El cuarto hocico".

Un grupo de niños se han propuesto mover el mundo y no tengo ni media duda que lo conseguirán.

Su labor consiste en velar por el buen cuidado de los animales y animan a que gente de otros colegios sigan su ejemplo participando en este blog. Si eres maestro, participas en labores del cole de tus niños o quieres que ellos sigan el ejemplo de "El cuarto hocico", visita su web y echa un vistazo.

Y tal y como les he prometido, aquí va la historia de Ying:

Esta gata que preside este post, es con la que tenemos el placer de compartir nuestra vida y nuestra casa. Y digo "compartir" porque a veces nos da la sensación de que es ella quien nos a adoptado a nosotros y nos permite convivir a su lado... bueno, ya sabéis como son los gatos...

Hace unos ocho años, al salir del cine nos la encontramos en la calle al girar una esquina y B. se agachó a acariciarla. Para aquel entonces, me daban un poco de asco los gatos, he de reconocerlo... con esa cara que tienen que parece que te están sometiendo a juicio... y le dije: "Deja, deja... no la toques mucho"... Busqué en el bolso, pero lo único comestible que tenía eran unas galletitas de cereales, así que partí una en trocitos y asombrada comprobé como vino hasta mi mano, me olisqueó, me miró a los ojos como preguntándome: "¿No tienes algo mejor?" y seguidamente se la comió como si fuera una marquesa a la hora del té.

Al retomar el paso nos siguió y aunque aceleré un poco para que B. no se encariñara, ya era tarde, porque había sido un auténtico flechazo.
Para colmo de mis males empezó a llover y nos miró con esa carita que saben poner para hacerte sentir culpable. Así que la cogimos y la llevamos a casa.
Cuando ella y yo nos quedamos a solas, le deje bien claro que esto era algo puntual y que en cuanto le buscara una nueva residencia, saldría por donde había entrado. Mientras se comía un tranchete de queso, pareció acceder al trato.

Tarde unas tres semanas en ponerle nombre, ya que tenía miedo de que el hecho de bautizarla me comprometiera a una relación mas seria con ella... y yo, para aquel entonces no estaba muy por la labor de prometer amor eterno a una mascota (Aunque confesaré, que hacía bastantes días que le había cogido cariño a esa bola de pelo que ronroneaba cada vez que le hablaba y que me seguía como a el Flautista de Hammelín por toda la casa... por lo visto, a mi también me había conquistado.)

La noche que vimos la película "The eye", descubrimos a la protagonista, una niña china que se llamaba Ying-Ying y pensamos que ese, era un buen nombre para aquella nueva compañera de piso que dormía sobre nuestro regazo.

A día de hoy sabemos que hemos cometido muchos errores en la educación de Ying, ya que es la gata mas consentida que hay sobre la faz de la tierra... pero es que éramos primerizos.

De vez en cuando, le da por maullar a la luna y como a las tantas de la madrugada no le hacemos ni caso, viene hasta nuestra habitación para hacernos partícipes de su interpretación y deleitarnos durante noches enteras con recitales gatunos encima de nuestra cama. Si seguimos ignorándola se acerca hasta el pasillo porque sabe que hay mejor acústica y sus maullidos resuenan con el eco. Es entonces cuando no hay modo de callarla y mientras sufro pensando en los vecinos y en los tres perros que viven en nuestra urbanización y que se han despertado para acompañar haciendo los coros con sus ladridos, intento chantajearla con Pringles y Jummpers (dos de sus patatas fritas preferidas, por las que en condiciones normales haría el pino con las orejas).

Y aunque suene a loca de las coles, os diré que la entendemos perfectamente cuando intenta comunicarse con maullidos: "Me falta comida" "Limpia mi bandeja de arena" "Me gustaría que YA MISMO abrieras la puerta del jardín" y su peculiar "MAAAAAAU!!!!" que significa: "Hazme caso YA! Necesito mimos."

Gatos... realmente son seres muy peculiares... y gracias a Ying, he aprendido a quererlos y respetarlos.



Im-proponiendo.

Antes de nada... FELIZ 2011! Espero que hayáis pasado unas maravillosas vacaciones navideñas y que comencéis el año sonriendo. Es el mejor deseo que tengo para todos aquellos a los que quiero.

Este año, he hecho el firme propósito de no hacer ningún propósito.

Años atrás, preparaba una lista de firmes ideas que quería hacer realidad antes de llegar Junio, pero año tras año he comprobado que al no lograr realizar aquellas cosas que me había propuesto sentía una sensación de culpabilidad y estrés que, sinceramente, no necesito.

Así que este año no he hecho ningún propósito. Ninguno. Y a ver que pasa.

Eso si... sueños tengo algunos... pero no dependen de mí, así que también me lo voy a tomar con tranquilidad.

Me quedo con un único deseo: ser feliz. Así que si todo sigue como hasta ahora... este único propósito ya lo tengo cumplido.

Os quiere,

Agatha Blue*

Blue Autumn.

Adoro esta época del año.
El frío viene poquito a poquito a acariciar la punta de la nariz y apetece sacar del ropero el abrigo y los jersey de mimosas texturas.

Cobijarse en casa, preparar café y dejarse llevar por el calorcito de una manta acurrucada en el sofá, leer en el ático mientras observo, que el paisaje que veo desde casa también cambia de color, como si se tratara de el escaparate de una tienda anunciando una nueva temporada... son momentos que celebro siempre en Otoño.

A las puertas de Halloween, con la decoración de calabazas, fantasmas y chuches contando los días para salir a escena por primera vez en nuestra nueva dirección... espero que B. venga pronto de su viaje tras algo mas de dos meses de ausencia.

Ying, la gatita, me mira desde abajo... me acaricia con el lomo y solicita algo de atención... le gusta que la coja en brazos y acurrucarse cuando nota los primeros fríos en sus patitas.

Abro Face y encuentro esta foto de Gene Tierney en mi muro. Me la ha regalado M. uno de los amigos que la ruleta de la casualidad quiso que conociera. Con el hablo de cine, de pintura, de arte... de GH!!... Tiene una legión de fans en su perfil, que le adoran... bueno, no es para menos, es todo un galán.

Y el me presentó a Z. una de las nuevas brujitas que ha conquistado mi corazón. Es buena como el pan y una heroína de cómic, de las rebeldes, de las luchadoras... de esas que no necesitan una escoba para salir volando si alguien necesita ayuda.

Sigue llegando gente a mi vida. Es bonito. Como conocer a Anna, Tessa y a Concha... tres de mis duendes de Blogguer.

Feliz Otoño bloggueros.

Agatha Blue*

Tres, Cuatro... o tal vez Seis.

La semana en la que dimos la bienvenida al Otoño, planeamos una cena en un Restaurante italiano para reencontrarnos, ponernos al día y celebrar buenas noticias que siempre alegran el corazón de las amigas. Eso sí, con queso pasteurizado y sin alcohol, este útlimo ncompatible con estados de buena esperanza.

Mientras un amable camarero nos servía la cena que tanto habíamos post puesto y que finalmente compartíamos, N. e I. nos hacían participes de el mayor milagro de la naturaleza, y entre ensaladas, pizza y pasta A. y yo escuchábamos con atención.

Al llegar a casa, sentí un pellizco en el interior. Hace relativamente poco tiempo que ellas andan en mi vida, pero he de confesar que creo que había un hueco en mi interior esperando su llegada antes de que aparecieran... tal vez por eso sentí que aquel espacio en mi corazón se había completado.

Cuando recibes a una nueva amiga... es como si un nuevo libro comenzara a escribirse y observas las páginas en blanco que nos depara como futuro, sospechando que nos quedan miles de cosas por compartir.

Tengo mucha suerte con la gente que llega a mi vida. Muchísima... Es como si fueran pequeños regalos de incalculable valor que necesito mimar... son los personajes de mi historia... mágicos duendes que me acompañan y aligeran mi camino.

En este Domingo otoñal, en el que las calles huelen a césped recién cortado, apetece saborear castañas y abrigarse en el sofá viendo una película en compañía... comienza otra estación en la que, gracias a Dios, cuento con tres nuevas pasajeras a bordo... bueno, quien dice tres, dice alguna más...

Mientras esperamos a seguir escribiendo nuestro libro, deseo que todos sus sueños se hagan realidad.

El mito de Superwoman



No os creáis nada... el mito de Superwoman, no existe.

Desde aquel turbio asunto de los Reyes Magos, en el que nadie fue quien tu creías que era... esta es una de las mentiras que nos han colado como a tontas.

No es que muchas de nosotras haya decidido liberarse y ponerse a trabajar... es que a muchas no nos ha quedado otro remedio. Y esto es así, aquí y en Pequín.

Desde luego que un mundo nuevo, de infinitas posibilidades, se ha abierto ante nosotras y que en parte vivimos mucho mejor que nuestras ancestras, pero si nos paramos un momento a pensar, nos daremos cuenta que lo único que hemos hecho ha sido cargar sobre nuestras espaldas con más trabajo del que ya teníamos... y como somos así de sufridas, queremos abarcar todo y además hacerlo fenomenal... y queridas mías, es aquí donde nace el mito. El mito de Superwoman.

Nos hemos creído que ser una SW era lo que debíamos ser y que sería como una prueba de obstáculos donde al final te aplauden y te ponen una corona de falsos diamantes como a una pudorosa Miss Universo. Olvídate de eso. Solo hay una persona al final de ese camino y si observas bien, te darás cuenta que eres tú misma con los brazos en jarra y mirándote con desgana como en alguna otra ocasión te ha ocurrido al finalizar una etapa de tu vida, donde te has encontrado ante tus propios ojos diciéndote: “Mira que eres tonta, ¿Eh?... Mira que te lo dije... Que este no era el camino. Andaaa... tira, tiiraaa y vuelve a intentarlo de nuevo, alma de cántaro...” Y te has levantado, te has alisado el vestido con las manos y retirado el pelo de la cara, mientras volvías a tomar carrerilla para seguir hacia adelante.

Ser la más competente en el trabajo, la mejor madre, la mejor amiga, la mejor esposa, la mejor hija, la mejor hermana, la mejor sobrina, la mejor vecina, la mejor de la clase de aerobic, la mejor cocinera... es completamente imposible. Cada una de estas parcelas es infinitamente compleja y mientras vas sorteando innumerables baches de cada una de ellas, se presentan nuevos retos y desafíos que se suman a esta interminable red. Agotador.

Ahora piensa en ti. En esa pequeña mujer que hay dentro de una misma deseando que la mimemos y solicitando nuestra atención. Es ella, precisamente por la que tienes que luchar.

Lo mejor de todo esto, es que nuestra “mini yo” se conforma con muy poco: un baño relajante, una canción de esas que aligeran el ánimo, una camiseta de rebajas o simplemente pasear a solas media hora o tomarse un café en una terraza mientras observas a gente deambular.

Puede que sea hoy el día en el que oigas esa pequeña voz en tu interior “Psch! Psch! ¡Estoy aquí! ¡Hazme caso!”... será la señal perfecta, para que con solo media hora de tu tiempo quedes con ella y la saques a pasear... ya verás como cambia su cara al final de la próxima etapa.

Y para Reyes le pides algo que le guste de verdad... hay veces que hay que dejarse engatusar un poquito.

I'm waiting for you

Hay un deseo incomparable a nada en el mundo, que nace de dentro de las entrañas de una mujer... Tan inmenso e inexplicable que consigue te palpite el corazón como nunca antes lo había hecho.

Cuando este deseo tarda en hacerse realidad sientes un aguijón clavado en el pecho similar al de la nostalgia de un ser querido... un ser querido del que nada sabes, a quien nunca has visto... del que aún no conoces ni el aroma de su piel y sin embargo es como si un cordón te uniera a el mucho antes de ser concevido.

A medida que pasan los días, los meses y has pasado por todos los ciclos de la espera ( ilusión, desesperanza y el enfado que asoma la tentación de tirar la toalla... ) el alma que solo ha sido creada para amar a un hijo te bombardea insinuándote, que tal vez no pueda ser... que el mundo de las madres que abrazan bebés, que duermen en un hilo velando sus sueños, que escuchan sus primeras palabras y viven la mejor historia de amor de toda una vida, no ha sido creado para ti.

De vez en cuando te despides del sueño, con elegancia, convenciéndote a ti misma que Dios ha trazado un plan diferente para ti, que tampoco pasa nada... que vivirás de otra manera y podrás seguir una vida plagada de eventos sociales, trabajo y tiempo libre donde, a día de hoy, un niño desencajaría todas las piezas que te ha costado tanto engranar.

Mientras giras la cabeza evitando seguir con la vista aquel carrito de bebé, mientras aligeras el paso al cruzar un parque por la tarde para no ver a las chicas de tu edad guardando como un tesoro una merienda envuelta en papel Albal y te preguntas si serán conscientes de la suerte que tienen... mientras a veces escuchas a tus espaldas el nombre que tenías guardado para el... o para ella... mientras todo eso ocurre... yo, te sigo esperando. Y lo que sea será.

Agatha Blue*

Volver...

Y después de mucho tiempo sintiendo la necesidad de volver... me lo pienso un poquito... y... si, puede que regrese... ¿Seguís ahí mis duendes?...

Besitos...

Agatha Blue*